Hay proyectos que dejan huella, y «Sabiduría Conservada» ha sido uno de ellos.

La semana pasada tuvimos la suerte de compartir esta bonita experiencia con un grupo de alumnos del Colegio Marianistas de Zaragoza. Durante varios encuentros, nuestros residentes y los estudiantes dejaron a un lado la diferencia de edad para hacer algo tan sencillo como valioso: sentarse a hablar, escucharse y conocerse.

Hubo recuerdos de infancia, anécdotas, consejos, risas y también alguna emoción. Nuestros mayores compartieron parte de su historia y los alumnos descubrieron que detrás de cada persona hay una vida llena de experiencias de las que siempre se puede aprender.

Todas esas conversaciones fueron grabadas por los propios estudiantes, que más tarde las transformaron en un precioso montaje audiovisual con los momentos más especiales del proyecto.

El último día nos reunimos para verlo todos juntos. Fue un momento muy emotivo, en el que volvimos a revivir todo lo compartido y comprobamos, una vez más, que cuando dos generaciones se encuentran, ambas salen ganando.

En la Residencia FUNDAZ Santa Bárbara creemos firmemente en este tipo de iniciativas, porque ayudan a combatir la soledad, fortalecen los vínculos entre jóvenes y mayores y nos recuerdan la importancia de escuchar, compartir y aprender unos de otros.

Queremos dar las gracias al Colegio Marianistas y, especialmente, a todos los alumnos que han formado parte de este proyecto por su cercanía, su interés y el cariño con el que han tratado a nuestros mayores

Porque la sabiduría no solo se conserva… también se comparte.