El final de la vida es algo con lo que las residencias de mayores convivimos de forma continua. Por el tipo de personas a las que nos dedicamos a atender y cuidar, la despedida forma parte, inevitablemente, de nuestro día a día. Y aun así, por más veces que ocurra, nunca llegamos a acostumbrarnos del todo.

En Residencia FUNDAZ Santa Bárbara trabajamos desde la atención centrada en la persona, un modelo que nos permite conocer de verdad a cada uno de nuestros residentes: su historia, sus gustos, su forma de entender la vida. No cuidamos solo su salud, cuidamos a la persona completa. Y precisamente por eso, cuando alguien se va, no se va un residente más: se va alguien a quien hemos llegado a conocer y querer.

Hace poco despedimos a uno de nuestros residentes, J.M.M que nos acompañó desde 2019: primero en nuestro centro de día y, desde 2023, ya como residente. Son muchos años de convivencia, de rutinas compartidas y de pequeños momentos del día a día que van tejiendo un vínculo real entre nuestros mayores y el equipo que los cuida. Por eso, cuando alguien se va después de tanto tiempo, en el centro también lo siente, y mucho.

Días después de su fallecimiento, su familia nos hizo llegar una orquídea con una nota de agradecimiento por «cuidar tan bien y dar tanto cariño a nuestro padre y abuelo.». Gestos así, en momentos tan duros para ellos, nos llegan profundamente y son un recordatorio de por qué hacemos lo que hacemos. Cuidar no es solo una tarea: es acompañar, es crear vínculos que dejan huella en ambas direcciones.