En la Residencia de Mayores FUNDAZ Santa Bárbara en Zaragoza, desarrollamos diferentes programas orientados a promover el envejecimiento activo y la atención centrada en la persona. Entre ellos, uno de los protocolos que aplicamos de forma habitual es el de paseos pautados para personas mayores, una iniciativa diseñada para favorecer el mantenimiento de la movilidad y prevenir el deterioro funcional asociado al envejecimiento.

Este protocolo tiene como objetivo principal mantener la capacidad de marcha y la autonomía en las actividades básicas de la vida diaria, aspectos fundamentales para preservar la calidad de vida de las personas mayores. A través de paseos supervisados y adaptados a las capacidades de cada residente, se trabaja el mantenimiento de la fuerza muscular, la resistencia física y el equilibrio, tres factores clave para reducir el riesgo de caídas y prevenir situaciones de fragilidad.

Los paseos y el tratamiento asociado son pautados por la fisioterapeuta del centro, quien realiza previamente una valoración individualizada de cada residente para determinar sus necesidades, capacidades funcionales y objetivos terapéuticos. Tras esta evaluación, la fisioterapeuta establece las indicaciones específicas que deben seguirse en cada caso.

Estas pautas son posteriormente aplicadas por las Técnicos en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE), que son quienes acompañan y realizan los paseos con los residentes en el día a día, garantizando que se desarrollen de forma segura, progresiva y adaptada a cada persona.

Además, este tipo de actividad contribuye a prevenir las consecuencias del sedentarismo o de la inmovilidad prolongada, situaciones que pueden acelerar el deterioro físico en edades avanzadas. Entre las complicaciones que se busca evitar se encuentran la sarcopenia (pérdida de masa muscular), la rigidez articular o la disminución de la velocidad de la marcha, factores que pueden afectar directamente a la independencia y calidad de vida de las personas mayores.

En la Residencia FUNDAZ Santa Bárbara, estas acciones forman parte de un modelo asistencial que prioriza la estimulación física, la prevención y el mantenimiento de la autonomía, integrando el trabajo coordinado de los profesionales del centro para ofrecer una atención de calidad a cada residente.